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CAYÓ el LIDER NARC0 en ARGENTINA

CAYÓ el LIDER NARC0 en ARGENTINA

Una historia digna de Netflix no es ficción, esto es real. Lucas Starcev, un temido jefe de la mafia balcánica, llegó a Sudamérica envuelto en identidades falsas, homicidios y operaciones internacionales de narcotráfico. Fingió su muerte, se alió con carteles locales e incluso tenía un DNI argentino para moverse libremente.

¿Qué raro, no? Su caída en agosto en un remoto paso fronterizo en Chaco dejó al descubierto una trama criminal que supera cualquier thriller. Veamos cómo este embajador de la mafia balcánica terminó capturado en nuestro continente y, encima, con un documento nacional. El 27 de agosto de 2025, agentes de migraciones paraguayos detuvieron a un hombre en el inhóspito puesto fronterizo de Mayor Infante Rivarola, límite con Bolivia.

Se identificó con un Documento Nacional de Identidad argentino a nombre de Lisandro Emanuel Larre, supuestamente un porteño de 38 años. A simple vista, el número de DNI argentino 33.193.998 parecía legítimo. Sin embargo, algo estaba mal. El fuerte acento extranjero del hombre no coincidía con su supuesta identidad. La sospecha llevó a una verificación internacional a través de la red Atenas de Europol.

La verdad se confirmó pronto. El argentino era en realidad Lucas Starcev, uno de los criminales más buscados de Europa, acusado de homicidio y crimen organizado. Starcev intentaba entrar a Bolivia en medio de una sangrienta disputa narco. Días antes, el 13 de agosto, tres de sus supuestos emisarios balcánicos fueron hallados ejecutados y envueltos en una casa en Santa Cruz de la Sierra.

Las víctimas, dos serbios y un macedonio, aparecieron torturadas en lo que las autoridades atribuyen a una guerra interna por el control de la ruta de la cocaína hacia Brasil y Europa. Los investigadores sospechan que Starcev viajaba apurado para reorganizar su facción criminal tras esas bajas, pero sus oscuras intenciones terminaron abruptamente en territorio paraguayo.

Detenido por funcionarios de migraciones con apoyo de la Policía Nacional, fue deportado esa misma noche a Brasil, entregándolo a la policía federal en el Puente de la Amistad. Irónicamente, Starcev volvió a caer en manos brasileñas, el país donde había escapado de la justicia apenas dos años antes. Nacido en Belgrado hace 35 años, Lucas Starcev comenzó su carrera delictiva de joven, como soldado raso en las mafias locales.

En la turbulenta década de 2000, ascendió rápidamente en el clan Kavač, una poderosa organización criminal de Montenegro dedicada a la importación de cocaína desde Sudamérica. El momento clave llegó en febrero de 2015. Starcev fue acusado de emboscar y balear a Goran Radoman, el líder del clan, con un AK-47. Esto fue en el garaje de un edificio en Belgrado.

Según la investigación, Lucas había colocado un rastreador GPS en el BMW de Radoman para seguir sus movimientos y ejecutarlo con más de 20 disparos. El motivo: ocupar el lugar de Radoman como líder de la mafia balcánica en Sudamérica. Este asesinato desató una guerra feroz entre los clanes Kavač y Škaljari, facciones de la mafia balcánica.

Un conflicto que se cobró al menos 60 víctimas en una docena de países europeos. La violencia cruzó fronteras muy rápido. La lucha mafiosa se trasladó a suelo sudamericano en los últimos años, como lo demuestra el triple asesinato en Bolivia. Con la policía montenegrina pisándole los talones tras el asesinato de Radoman, Starcev ejecutó un plan sacado de una película: fingió su propia muerte.

Los medios de Montenegro informaron en 2015 que Lucas había aparecido en España y luego misteriosamente fallecido. En realidad, todo fue una cortina de humo para hacer creer a las autoridades europeas que había desaparecido. Libre de sospechas, huyó a Brasil para empezar de cero desde las sombras. Esta maniobra audaz le funcionó por un tiempo.

Starcev se reinventó en Sudamérica mientras sus enemigos lo creían muerto. Lejos de esconderse como un fugitivo común, Lucas montó una red criminal transnacional en Brasil. Forjó alianzas con el Primer Comando de la Capital (PCC), la banda narco de San Pablo, y con la mafia italiana ’Ndrangheta, articulando una logística que conectaba los centros sudamericanos de cocaína con los mercados europeos.

Básicamente actuaba como un embajador de la mafia balcánica en Sudamérica, coordinando la compra de droga en Bolivia o Argentina, su envío a Brasil y el transporte transatlántico. Se sospecha que Starcev estuvo involucrado en grandes cargamentos de cocaína que salieron por puertos argentinos y uruguayos.

Por ejemplo, la Operación Virtus en Uruguay en 2019 desarticuló una red de montenegrinos y argentinos que cargaban cocaína en barcos cerca de Rocha. Una fuente de seguridad nacional de nuestro país cree que Lucas probablemente tuvo alguna participación en esa organización que terminó con 18 detenidos, incluyendo un argentino y dos montenegrinos.

Por eso, cuando uno cree, y en general nuestra sociedad cree, que Argentina no es parte del circuito mundial de la droga, estamos muy equivocados. La nueva vida de Starcev en Brasil no estuvo exenta de desafíos. En julio de 2020 fue detenido casi por casualidad en una ruta cerca de San Pablo. Viajaba en una Nissan hacia el puerto de Santos, uno de los principales puntos de exportación de droga.

Y cuando lo detuvieron en un control, entregó documentación a nombre de Luca Maric, un supuesto ciudadano croata buscado por Interpol. Llevaba una gran suma de dinero en el vehículo e incluso intentó sobornar a los oficiales. Increíblemente, en ese momento no había pedidos de extradición pendientes ni cargos locales firmes contra él, así que, tras una breve detención, recuperó su libertad. Su violencia no cesó.

En 2021 fue acusado en Brasil de asesinar a un policía, a un portero de edificio y a otro narco, obviamente sumando crímenes a su prontuario criminal internacional. ¿Por qué mató al portero del edificio, no? Pobre tipo. La caída de Starcev en Brasil llegó curiosamente por un vacío burocrático.

El Supremo Tribunal Federal ordenó su prisión preventiva en esos casos, pero una falla administrativa hizo que la orden no se registrara en la base de datos nacional, el BNMP. En consecuencia, en junio de 2023, un juez lo dejó en libertad citando la ausencia de registro, e incluso fue absuelto en uno de los casos de homicidio.

Este inusual error administrativo causó un escándalo en Brasil. Lógicamente, un capo acusado de múltiples asesinatos fue liberado por una tecnicismo. Tras ser liberado de la prisión de São José dos Pinhais el 23 de junio de 2023, Lucas Starcev se desvaneció como un fantasma. Las fuerzas de seguridad le perdieron el rastro, aunque los informes de inteligencia continuaron vinculándolo con el PCC brasileño y las redes de narcotráfico europeas.

Liberado inesperadamente en Brasil, Starcev buscó refugio acá en Argentina. Qué raro. Según fuentes paraguayas, al ser liberado se escondió en nuestro país y obtuvo un Documento Nacional de Identidad argentino para reinventarse. Esa credencial a nombre de Lisandro Emmanuel Larre le dio una máscara perfecta.

Con un DNI argentino, podía viajar por Sudamérica sin levantar sospechas, ya que en la región del Mercosur, los ciudadanos locales cruzan fronteras con controles mínimos. De hecho, usando ese DNI intentó entrar a Bolivia como si fuera un viajero más. La estrategia casi le funciona.

El documento argentino parecía válido a simple vista. Tenía número, nombre y domicilio en Buenos Aires. Figuraba como emitido el 5 de junio de 2019, pero resultó ser completamente falso. Una falsificación tan bien hecha que engañó a todos hasta el último puesto fronterizo. La revelación de que un mafioso serbio portaba un DNI argentino expone la flagrante falta de control en nuestro país.

No existe registro de Lisandro Larre en las bases de datos oficiales, ni en ANSES ni en ARCA. Y esto fue confirmado por fuentes de la Procuraduría de Narcocriminalidad. Todo esto significa que la identidad era ficticia. Alguien fabricó ese documento fuera del sistema. La pregunta que queda es: ¿cómo obtuvo Starcev un DNI nacional falso? ¿Es posible que haya comprado un documento trucho en el mercado negro? ¿O peor, que tenga contactos corruptos en registros civiles capaces de emitir un documento genuino para una persona inexistente?

Casos de mafias de documentos ya se vieron en Argentina. Por ejemplo, en 2023 se detectó una ola de extranjeros, muchos de Europa del Este, buscando radicarse o tener hijos acá para obtener pasaportes argentinos, aprovechando los flexibles controles migratorios. Un ejemplo de esto es mi video en el que hablo sobre los espías rusos que vivieron en el país durante 20 años para camuflarse internacionalmente. Acá está la miniatura, y realmente te recomiendo que lo veas.

Ahora, entre miles de inmigrantes legítimos, es posible que operaciones criminales se camuflen y obtengan papeles locales. Justo como hicieron estos espías rusos descubiertos recientemente. La verdad es que las autoridades argentinas no tenían idea de la presencia de Starcev en el país. Ni el Ministerio de Seguridad ni las agencias de inteligencia locales registraron actividad alguna del serbio en territorio nacional. Esto no significa que no la haya tenido.

Personajes de este calibre operan en las sombras con un perfil bajo para no dejar rastro. De hecho, se sospecha que Argentina fue un escondite conveniente para Lucas. Acá podía vivir con una identidad oculta mientras coordinaba negocios ilícitos de forma remota. Es alarmante que un fugitivo internacional haya cruzado nuestras fronteras con total impunidad, obteniendo incluso la documentación argentina necesaria para poder moverse por la región.

En términos legales, portar un DNI falso es un delito grave. La falsificación o el uso de documento público falsificado es punible bajo nuestro Código Penal con hasta 6 años de prisión, según los artículos 292 y 296. Lamentablemente, Starcev nunca enfrentó a la justicia argentina; fue capturado antes en Paraguay. Sin embargo, su caso debería motivar investigaciones sobre la ruta de ese DNI falso y posibles cómplices locales que facilitaron su adquisición.

Lucas Starcev deja al descubierto una peligrosa zona gris en nuestra seguridad nacional. Un capo narco europeo usó a Argentina como base de operaciones, blindado por una máscara de ciudadanía que obtuvo gracias a las fallas en nuestros controles. Como en el conocido caso de los espías rusos con falsas identidades argentinas, este episodio expone con qué facilidad organizaciones criminales extranjeras pueden infiltrarse en nuestro país y aprovechar nuestra infraestructura legal.

Esta es una cruda realidad porque acá uno vive sin saber de un hombre acusado de decenas de asesinatos y con redes globales que operaba bajo un nombre argentino, pero estaba pasando. Hoy, Starcev espera la extradición a Serbia en Brasil para finalmente enfrentar la justicia por sus crímenes. Su odisea, desde las calles de Belgrado hasta una celda en Sudamérica, supera cualquier ficción y deja importantes lecciones.

Es fundamental que nuestro país refuerce sus sistemas de identificación, la cooperación internacional y la inteligencia para que nuestro país nunca más sea un refugio inadvertido para capos narcos o espías. La historia de este mafioso con DNI argentino demuestra que la realidad del crimen organizado global está tocando nuestra puerta y que solo podremos resolverlo con alerta y rigor legal para detenerlos de usar nuestro país como escondite. No.

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